Escrito durante el trayecto en tren desde Cartagena hacia la Unión y corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.

La pluma en mi mano
es buque velero
de signos y letras,
carga de desvelos,
al papel arriba
en blanco silencio.
Larga sutileza
con destino diestro.

La pluma en mi mano.
De edificios viejos,
guía constructora,
guardianes secretos.
Visión de ladrillos
rojos y cemento.
Sobre sus paredes
desfilan sonetos.

Mi pluma en la mano,
alambre sintético.
Incomunicada.
Libre pensamiento.
Pulsos electrónicos,
hilos indefensos,
de mi luz profunda
hasta el universo.

La pluma en mi mano
grita por el pecho.
Lo que jamás dice
se embarca en los besos.
Se oculta en el hombro,
pervierte los  nervios.
Llega hasta los surcos,
transforma los dedos.

La pluma en mi mano
sigue vericuetos.
Calígrafa exhausta,
peligros inciertos.
Provoca o humilla,
ríe y lucha en sueños.
Puñal es, brillante:
corregirá entuertos.

Ardiente poeta.
Fría nube, cierzo.
Loca por el monte
a través del tiempo.
Muy apasionada
ante tu deseo.
Psique, cauce, hija.
Piadosa en sus rezos.

Mi pluma en mi mano.
Luz en mi sendero.
Vuela entre las sombras
y sale a tu encuentro.
Visita mi pluma.
Te da mis anhelos.
Abanicos breves
de voces al viento.
Abril 2003.

(c) María Teresa Aláez García, Mayte Aláez, Pernelle.

Dedicado a todos mis amigos y amigas de Metáforas. Y, en concreto, a Diana. ¡Gracias!

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