Lazos negros.

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Tras el paso por el taller del foro Metáforas, dirigido por Diana Gioia.
Lazos negros.

Un solar de nudos toscos, entretejidos de rosas.
El eje de la conciencia, tocada de grises sombras.
Espinas y terciopelo, bifurcación de neuronas.
Edén cande sobre púrpura, con luz estéril y torda.

Lazos negros.

Anexiones de propósitos, lúgubres y quejumbrosas,
carreteras deslizantes de pulsación positrónica
redirigen frenesís entre distintas personas,
enlazan las estructuras, de circuitos, conectoras.

Lazos negros.

Buscan los órganos tísicos de las bujías agónicas,
repulen las intenciones tristes en los blocs de notas.
Mausoleos del decir, Pronunciaron sus estrofas
ante túmulos de ideas que jamás guardan la forma.

Lazos negros.

Desde tierra hasta el azul reducen la trayectoria.
El índigo rompió en trozos los rubís. Fijan ahora
en mis manos los cristales del miedo y de la deshonra.
Despunta en lo oscuro, libre, la paz, joven y sedosa.

Lazos negros. Negras rosas
en mis sentidos sollozan.
Un funeral de las horas
calladas. Bruna congoja.

(c) Maria Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Pernelle.

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Ashqelon.

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Para el libro “Antología Piernas Cruzadas”  de la comunidad de Ning “Antologías“.

Tras el paso por el taller del foro Metáforas, dirigido por Diana Gioia.

¡Dama del silencio!

El ladronazo de sueños reconoció que su metedura de pata, al interferir en el desvelo de tus secretos oníricos, fue toda una imprudencia. No debió de leer los sellados libros que Destino te confió para guardarlos de los ojos humanos, desconocedores de lo absoluto, desconfiados y egoístas para sus propios futuros.

¡A quién se le ocurre! Predecir sin interrogar, simplemente deduciendo según convenía a los aires desvalidos del ambiente que más próximo tenía: el de un aura rojiza.

Te pide perdón y  ruega a tus ropajes que tengan la esperanza mínima y necesaria para plantearte un retorno al mundo de la carroñería terrenal.

Nuestro atrevimiento ha sido mayor al intentar premiarte por algo que tú consideras un entretenimiento y no una obligación. Ya sabes, los seres destructores de la tierra nos dedicamos a perder muchas veces el tiempo más que a trabajar por lo justo y necesario, lo equitativo y lo  sublime.

Pero aquí hay ángeles de finas formas y  bellos colores a quienes aprecias y  te admiran. Tú eres generosa, de rasgos nobles y agraciados y mirada gentil.

Vuelve, por favor.

De parte del finés.

¿Dónde estás, dulce sombra?

¿A qué rincón diriges
tus pasos escarlata?
¿Te ocultas, vampiresa
de los ojos fugaces?
No permitas el goce peculiar de un verdugo.
Acude y descoloca
tu frontis gentil en un lapsus.

Quédate, ¡oh, luz frágil con élitros umbríos!

No cedas el fulgor de tus surcos mimbrosos.

Los halos de la noche necesitan tu piel,

ímpetu en la mirada y tu estirpe de brumas.

¡Retorna al fin! Los aires crujen entre mis venas.

Las lágrimas sin vida se mudan en  carámbanos;

rompen el corazón sumiendo en los suplicios

al fiel y oculto entorno de mi débil espíritu.

¡Hazme vivir ahora la ira de tu bilis!

Con arrojos azules de tus pasos perdidos

me  seas retornada, vestal, a mis infiernos.

(c) Maria Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Pernelle.

Una queja.

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Para el libro “Antología Piernas Cruzadas”  de la comunidad de Ning “Antologías“.

Tras el paso por el taller del foro Metáforas, dirigido por Diana Gioia.

¡Hola, ladrón de sueños!

He visto que has cerrado tus fotologs. (“Tus”, con ese, que yo los leía todos).
¿Qué te ha ocurrido? ¿Se te ha acabado la arena de todas las playas? Sí, esa que usas para hacer que nuestros ojos nos piquen y nos marchemos a dormir.

¿Los sueños de la gente son tan negativos que nos desprecias?

¿Te has vuelto honrado?

¿Mr. Sandman ha adquirido el monopolio de toda la arena del planeta o del universo y no te deja ir por ahí durmiendo a la gente con tanta facilidad? ¿O es que ha descubierto tu intrusión en sus dominios y te ha denunciado? No nos has querido decir nada para no rompernos más sueños – el corazón ya nos lo quitaste, “pillastre” – y al final estás encarcelado entre las barreras crueles de la realidad con la pena más devastadora: trabajando por las noches.

No pienses que nos vas a manipular así, yéndote de repente, de prisa y corriendo, ladronzuelo. Poca gente joven y soñadora hay en la realidad. Más bien actúan como los niños: quieren las cosas en las manos y deprisa. Si te fijas, los fotologs y blogs encantadores están llenos de soñadores que rondamos o los cuarenta y más – la crisis de la madurez, la crisis de la edad de oro, todo son crisis – o la infancia, menores de dieciocho. Aquí tenías tú un buen banco de sueños para robar… ¿Y no has sabido aprovecharlo? Las mujeres maduras protegemos a los jóvenes y a sus sueños, regalando los nuestros para que el mundo pueda seguir girando, a tu pesar. No nos creemos tus “tejemanejes” provocadores de una realidad  que nos impida dormir o de un vacío  que inunde las noches de la gente y de la vida.

Y el caso es que estábamos orgullosas de lo que hacías luego con nuestros sueños. Verdaderas maravillas. Contigo estaba la maravillosa Mery a quien has roto el corazón, finés. No eres totalmente responsable de su desaparición pero un poquito… sí, la verdad. Ella accedía a su fotolog y se mantenía en él porque le regalabas los sentimientos que arrancabas de nuestros sueños, y ahora la privas de una parte de vida… No de toda, menos mal. Mery es una chica inteligente, tiene buen gusto, es maja y autosuficiente. Pero tú le dabas la sal que hace falta para acompañar los aromas de los mejores guisos.

Oye, finés… ¿Tan pronto empieza Papá Noel a recoger la lista de juguetes para prepararlos y repartirlos? ¿Te ha llamado y has de ir a ayudarle? A ver si te he juzgado mal y buscas en nuestros sueños las verdaderas necesidades para que, si hay algún ente por ahí perdido que quiera hacer algo positivo por el mundo, las cubra y podamos, de una vez, ser felices.

¡Oh! No te habrán cogido la patita con un atrapasueños de esos para que no robes sueños infantiles. ¿Quién ha sido? Le enviaré una legión de mariposas de la noche. Romperán el atrapasueños y te liberarán de semejante cepo.  Y una banda de libélulas alumbrará tu camino de vuelta mientras que una orquesta sinfónica de búhos, cigarras, mochuelos y mininos te darán la bienvenida, cantando tus alabanzas en el camino de vuelta.

En todo caso, espero que vuelvas y acortes este paréntesis, te reúnas con tu señora de la imaginación y sigáis enseñándonos y descubriéndonos esas maravillas ocultas en vuestras jóvenes mentes. Para seguir capitaneando las naves del buen gusto y de la crítica porque todo es necesario en esta vida y,aunque nadie es imprescindible, todos somos necesarios.

La verdad, yo me quejaba de que si me robas los sueños no tendré nada sobre lo que escribir. Pero lo cierto es que palique no me falta y temas para elucubrar, tengo para rato.

Anda, vuelve y seguid los dos dándonos nuestra sal, junto al Gran Señor del Sueño, antes de que su hermana, la Gran Señora de la Noche Eterna, venga a buscarnos cuando su otro hermano, Destino, marque nuestro final. Somos pobres y culpables humanos. Necesitamos un poco de imaginación dirigiendo las riendas de nuestros desencaminamientos y nuestros desencuentros.

Besitos.

Pernelle.

(c) Maria Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Pernelle.

Navidad 4

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Tras el paso por el taller del foro Metáforas, dirigido por Diana Gioia.

Oficio, al ver los ojos, un convite de afecto,

exultantes con orlas de luz y de alegría;

vinculadas las manos, su ternura y apego

junto a quienes perduren en perpetua agonía.

Espumillón de estrellas rosas, verdes, azules.

Versos en oro y plata destilarán las rutas

al seguir adelante. Oprimen los empujes

de la vida. Recogen, en blanco, sus fortunas.

Y llegado el minuto de reunirse a la mesa,

dulces y nobles ojos perdí en sueños fingidos.

Propinas generosas de las palabras nuevas.

Desaire indiferente del frágil desatino.

Festín estimulante. Navidad cotidiana,

celebración de fiesta, tras un menú variado:

pacífica tertulia, con cariño, en las casas;

hojas de tinte cobre  durmiendo desde antaño.

Cirios bajo la artesa, aclaran la oquedad.

Los mortales, conscientes, consiguen su tesoro.

Busquen virtud los hombres. En la honra, el lugar,

si el mundo no sepulta, en el tiempo, su rostro.

(c) Maria Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Pernelle.

Baila con la tierra

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Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.

Baila con la tierra.

El compás del aire cubre su deseo.

Por viso, la brisa

adorna la ruta con halos sinuosos,

colores sutiles.

Corrientes felices. Riachuelos vivaces.

Quejumbre en la boca, penosos plañidos.

Carámbanos dóciles.

Oscilan susurros

en las centenarias rejas del balcón .

Y parte el otoño. Circulan, con sueño,

las nieves, los lagos de niebla y de luz.

Engullen la fobia y crepitan ascuas

en la llar horrible de las confusiones.

El viento la acuna.

Le ciñe, sutil,

el cinto, tan fuerte, su ansia, tan débil.

Gira, trota y rompe en bravos empujes

el talle de hierbas

fiel, redondo y justo.

Danza, luz inútil, horno de la mente

de un ser que destruye

la vida en segundos.

En un rayo fósil, situó su raíz,

volcanes de piedras, sirimiris viles,

aguas misteriosas.

Paraísos ciegos.

La música extraña,

sigilo inmortal.

(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Pernelle.

Huida

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Corregido en el foro de Metáforas. Diana Gioia.

Busco, huyendo entre ruinas negras,

– mi destino: la deserción  –

los temibles ojos  del pánico.


Me ocultas, en la indiferencia,

tus palmas tras la tenue brisa.

El tul de sombras infinito

se nutre de cortes al biés.


Eterna y salvaje apatía:

la diáspora fugaz de besos.

(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Pernelle.

Paperblog.